Introducción

De lo que vamos a hablar hoy es de la comida altamente procesada, ya que la mayoría de nuestra comida ha sido procesada de una forma u otra.
El término procesar significa someter a un alimento a un proceso de transformación o elaboración.

¿Cómo identificarlos?

1-La etiqueta suele ser extensa: A mayor número de ingredientes, peor. Prioriza (por lo general) las etiquetas cortas.
2-Van envasados: Los productos no procesados no suelen llevar ningún tipo de envase.
3-Intentan promocionar la salud: Las naranjas (por poner un ejemplo) no te anuncian lo sanas que son, pero hay alimentos procesados como por ejemplo un bollo (ejemplo al azar) lleno de grasas saturadas y petado de carbohidratos refinados que te dirán que tiene un alto contenido en hierro, intentando de pasar por el consumidor como un «alimento sano».

Efectos negativos de su consumo

1-El procesado elimina importantes nutrientes para tú salud
Los elimina principalmente para mejorar la textura o palatabilidad del alimento y hacer que su vida útil aumente. Como por ejemplo la fibra, el hierro y otras vitaminas y minerales. Y es que eliminar la fibra en las dietas occidentales es una mala idea, ya que de por sí la ingesta de fibra proveniente de las verduras y frutas es muy escasa, con lo que puede derivar a problemas de estreñimiento o cáncer de colon entre otros.

2-Son ricos en grasas malas, azúcar y sal.
Y las grasas elegidas no son precisamente de las buenas (como por ejemplo el aceite de oliva virgen extra). Los principales elegidos suelen ser aceites vegetales de baja calidad y que en ocasiones han sido hidrogenadas, con lo que les convierte en grasas trans, que han demostrado ser muy perjudiciales para la salud.

3-Son adictivos.

Los alimentos procesados activan nuestro sistema de recompensa. Este sistema es el responsable de hacernos comer para sentir bien, cuanto más se activa, más de esa sustancia se necesita, lo que convierte a estos alimentos en posibles causantes de un comportamiento adictivo con la comida y una sobre ingesta.

4-Ricos en carbohidratos refinados.
Básicamente lo que estos hacen además de participar en el sistema de recompensa de nuestro cerebro, es causar una elevación rápida de la glucosa en sangre acompañada de una brusca bajada que hace que al poco tiempo volvamos a estar hambrientos (son alimentos de índice glucémico alto).

 

Y recuerda: “Come comida real y cocina lo máximo que puedas”

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